CALCIO
En nuestro cuerpo existe más de 1 kilo de calcio distribuido entre los huesos, dientes, sangre y tejidos, más del 98% está en los huesos.
Una ingesta de calcio insuficiente conduce a una desmineralización ósea, que vuelve frágil al hueso lo que favorece el riesgo de fracturas y de osteoporosis.
Aparte de la formación de los huesos y de los dientes, el calcio interviene en la transmisión del impulso nervioso, coagulación de la sangre y en la contracción de los músculos.
Por el déficit de vitamina D durante la infancia y la adolescencia puede verse comprometido el crecimiento óseo, puediendo sufrir raquitismo. La vitamina D se encarga de la regulación del calcio. El fósforo y diversas hormonas se encargan de eliminarlo por la orina. El cuerpo absorbe del 25% del calcio ingerido,exceptuando etapas de la vida como los periodos de crecimiento, lactancia y durante el embarazo que puede llegar al 40% o más. Por esta razón se recomienda ingerir entre 700 y 900 miligramos al día para todos en general y 1300 miligramos durante el periodo de lactancia, crecimiento y embarazo.
Para ello se aconseja el consumo de leche de cabra y derivados (la de vaca no es bien asimilada por muchas personas alergicas a la caseína proteína de la leche de vaca, destacando las del grupo sanguíneo “O y A”). Existen vegetales y pescados con igual o más calcio que los lácteos, tales como los frutos secos, sésamo, melaza negra, casi todas las legumbres, el brécol, la col, las espinacas, sardinas, boquerones entre otros. También hay que tener en cuenta que el calcio de los lácteos es más asimilable, por lo que el consumo de vegetales y pescados debe ser importante en nuestra dieta para compensarlo. Recuerda que la vitamina D favorecen la absorción del calcio y el efecto contrario lo tendremos con el excesivo consumo de fósforo , que ocurre cuando se abusa del consumo de salvado de trigo, carne y derivados, los cuales forman sales insolubles con el calcio que impiden su asimilación.
Por lo tanto debemos consumir productos derivados de la soja como el tofu, lácteos de cabra y oveja como mejor asimilables en general por todos, así como frutos secos y pescados.
Las personas mayores tienen menor absorción de calcio por la degeneración de su organismo.
Dentro de los factores que inducen a la perdida del calcio podemos destacar el sedentarismo, baja actividad o la inmovilización continua. Otros factores serían el síndrome del intestino corto y los procesos que afectan a la mucosa del intestino y las personas con alergia a la leche de vaca y derivados, no habiéndolos sustituido por otras alternativas.